Querido Enrique,

se que sólo hace unos días pudiste ver y tocar “La tormenta perfecta”, tu último libro, que será lo que han sido todos tus libros, un éxito. Tu saber hacer en el mundo de la comunicación y tu desbordante capacidad como conferenciante, consultor, dircom y escritor, son un gran referente para todos los que amamos esta profesión.

Por eso, como amigo que te ha seguido, respetado y admirado, sólo quiero agradecerte tu entrega incondicional al desarrollo de la comunicacióny tu apoyo constante a nuestra asociación. Dircom puede considerarse afortunada de haberte tenido como uno de sus miembros más activos, de que formaras parte de su junta directiva, y de que aceptases dirigir, de forma magistral, nuestro programa de postgrado en el Instituto de Empresa.

Enrique Alcat ¿Y ahora qué? cómo tú dices…. Pues tendremos que aprender a no tenerte. Ten no obstante la seguridad de que somos muchos los que mantendremos vivo tu legado de humildad, discreción, trabajo, profesionalidad, saber hacer, dinamismo e ilusión desbordante.

En uno de tus muchos prólogos dices que “hay libros que no son para leer si no para aprender y que no hay que tener prisa en acabarlos”…pues eso es lo que haremos Enrique… recordar con sosiego el libro de tu propia vida y seguir aprendiendo con su lectura.

¡Hasta siempre amigo!