… o al menos no debería serlo. Los blogs y la blogosfera son otro de los elementos que han pasado a formar parte del nuevo entorno comunicativo donde la información se democratiza, se difunde y se comparte como jamás antes se había hecho. Desde las empresas y organizaciones se sigue con mucho interés este nuevo espacio de opinión porque desde un blog se puede construir o destruir marca; así como apoyar o criticar el uso de un producto o servicio.

Pese a la existencia de diversas tipologías de blogs, la mayoría surgen con un enfoque personal y con el objetivo de poder ofrecer temática con cierto desarrollo. De un blog  se espera, principalmente, autenticidad lo que, a mi entender, debería ser uno de los principales elementos diferenciadores de este canal con respecto a otros. Digamos que el universo de la red está lleno de enfoques e informaciones interesadas, ideologizadas, parciales o partidistas y por eso un bloguero deberia ser “sincero” y lo más “objetivo” posible en lo que ofrece.

La principal fortaleza del blog y del bloguero está, por tanto, en actuar desde la independencia porque, si no lo hace, dejará de ser bloguero y se convertira en otra cosa. Los blogs corporativos de entidades y organizaciones, a los que generalmente se les tacha de interesados, harán mal si no adoptan el contenido como principal eje de actuación. Es un espacio para generar información que debe utilizar la dialéctica adecuada para este canal. Si se valoran meramente como una via promocional o marketiniana, es posible que no funcionen y que generen más animadversión que adeptos.

En la reciente jornada organizada por Augure y www.dircom.org sobre influencers, #InfluenceOne quedó de manifiesto que el mundo de los blogs está todavía en proceso de maduración y, como en cualquier otro ámbito, encontramos buenas y peores prácticas o incluso falta de concrección del espacio en el que debería moverse un bloguero.

“El negocio de ser bloguera de moda en España” es un buen ejemplo de esta falta de concrección http://www.elmundo.es/loc/2014/03/01/53108cfa268e3ec6138b4575.html.Un blog no debería plantearse como un negocio si no como un espacio auténtico, sincero y objetivo, para generar información preferiblemente personal que, en base al interés que despierte, conseguirá más o menos éxito, seguimiento e influencia.

El mundo de los blogs genera también espacios en los que detectar “influencers” relacionados con tu actividad: que son aquellos individuos influyentes gracias a la generación de contenidos de interés que son seguidos por un importante número de seguidores. De hecho, cada vez es más relevante en las direcciones de comunicación integrar a blogueros de referencia -influenciadores- entres los grupos de interés o stakeholders a los que atender. Saber como gestionarlo y acercarse a estos nuevos perfiles generadores de información es sin duda importante. En el ámbito de la comunicación corporativa, por ejemplo, empiezan a parecer rankings de los comunicadores/blogueros más relevantes www.augure.com/es/blog/blogueros-influyentes-comunicacion-20140210

En resumen, aunque un blog no debería ser un negocio, puede llegar a tener toda la capacidad para perjudicar o beneficiar otros negocios si el enfoque de dicho blog es percibido como  auténtico, sincero, interesante y relevante, que es a lo que, por defecto, debería aspirar cualquier bloguero.