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Vuelta al deporte outdoor en España con sabor agridulce

La Real Academia de la Lengua Española define varios significados para la palabra «borrego». Uno de ellos es el de una «persona ignorante, burra, imbécil o tonta, un obstinado sin razón o un necio incapaz de reconocer que se equivoca, un imprudente».

Hoy dos de mayo de 2020 ha sido el primer día en España en el que tras 49 días de confinamiento férreo, se ha podido salir a hacer deporte con «reglas»; se puede salir a andar, correr o montar en bici de seis a 10 horas y de 20 a 23 horas… porque el resto de franjas horarias están reservadas para las personas mayores y para niños acompañados.

La mañana en el barrio residencial en el que vivo a las afueras de Madrid ha tenido mucha niebla, como si quisiera recordarme el drama nacional que seguimos viviendo en nuestro país y en la mayor parte del mundo, con miles de fallecidos y contagiados.

Mi ilusión por la autorización para poder pedalear cuando además tengo la gran suerte de contar con un entorno campestre y de espacios abiertos era alta pero ha durado poco. Mi sensación se ha convertido en agridulce cuando el camino se ha convertido en una vereda por la que transitaban muchos ciudadanos «borregos». Acaso estos ciudadanos borregos no saben como el resto que:

  • No se debe montar en bici en grupo y mucho menos ir de charla y embotellar los pasos estrechos.
  • No se debe hacer paradas para disfrutar del paisaje o sentarse a comer en bancos.
  • No se debe salir a andar con toda la familia al parque o con los vecinos y amigos en esta franja horaria.
  • No se debe ir de competición sin respetar los espacios mínimos de seguridad o arrollar a corredores o a otros ciclistas.
  • No se debe salir de paseo más allá de un kilómetro de tu domicilio. Si deseas alejarte puedes hacerlo pero en bici y dentro del término de tu municipio.
  • A las 10 horas de la mañana todos en casa. No es concebible comprobar desde mi domicilio como un helicóptero sobrevuela la zona a las 11 de la mañana indicando a algún «irresponsable» rezagado que regrese a su domicilio…

¿Es tan difícil de entender que seguimos en un Estado de Alerta y que doblegar esta dura pandemia pasa por actuar de forma responsable?. Algunos de los comportamientos que he visto hoy son deplorables y preocupantes. Si no somos capaces de estar a la altura no acusemos a terceros de lo que podemos provocar con nuestro desprecio a las reglas.

Soy un firme defensor de las libertades y derechos individuales y colectivos pero esto no tiene nada que ver con dichos derechos si no con que la actitud necia de algunos puede matar a otros. Los borregos necesitan de perros que les guíen, que les marquen los espacios y las zonas en la que deben estar o a las que dirigirse. Si hablamos de borregos obstinados entonces se precisa de perros que muerdan o no obedecen.

Si no cambiamos de actitud volveremos a casa y con razón, nos sancionarán duramente y será lo mínimo que nos pueda pasar y no habrá pretexto para los que actuando así, y si la situación empeora, se atrevan a politizar las decisiones o a echar la culpa a las autoridades por plantear medidas de alivio.

Quizás las autoridades deberían añadir a sus indicaciones que estas son incompatibles para los «ciudadanos borregos» y que lo mejor que éstos pueden hacer por el bien de todos es que estén lo más alejado posible del resto.

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